Paso 3. Incorpora el huevo y la vainilla
Añade el huevo y la esencia de vainilla a la mezcla de mantequilla.
Bate a velocidad baja o mezcla con una espátula hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.
Si la mezcla parece ligeramente separada al principio, continúa mezclando suavemente. La harina ayudará a formar una masa uniforme en el siguiente paso.
Paso 4. Agrega la harina y la sal
Incorpora poco a poco la harina tamizada y la pizca de sal.
Mezcla con una espátula hasta que la masa comience a unirse. Después, trabaja brevemente con las manos limpias si es necesario, sin amasar demasiado.
La masa debe quedar suave y manejable, sin ser excesivamente pegajosa. Evita añadir harina de más, ya que podría hacer que las galletas queden secas y duras.
Paso 5. Refrigera la masa
Forma un disco con la masa, envuélvelo en film transparente y refrigéralo durante unos 30 minutos.
Este paso ayuda a endurecer la mantequilla, facilita el estirado y reduce el riesgo de que las galletas se extiendan demasiado en el horno.
Si la masa está muy blanda después del reposo, puedes dejarla unos minutos más en el refrigerador.
Paso 6. Estira y corta las galletas
Coloca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada o entre dos hojas de papel de hornear.
Estírala hasta conseguir un grosor aproximado de 5–7 mm.
Utiliza cortadores para darles la forma que prefieras: círculos, corazones, estrellas o flores. También puedes cortar cuadrados con un cuchillo.
Transfiere las galletas a la bandeja preparada, dejando un pequeño espacio entre ellas.
Si la masa se ablanda demasiado mientras trabajas, refrigérala unos minutos antes de continuar.