2. La apnea del sueño puede pasar desapercibida en los adultos mayores
Uno de los mayores problemas de los trastornos respiratorios nocturnos es que la persona afectada puede no darse cuenta de lo que sucede mientras duerme.
En ocasiones, es la pareja o un familiar quien observa los ronquidos, los silencios prolongados o los episodios en los que parece que la persona lucha por respirar.
Durante el día, los síntomas pueden confundirse con el cansancio habitual o con otros problemas relacionados con la edad.
Sin embargo, conviene prestar atención si aparecen:
- Dificultad para mantenerse despierto durante el día.
- Problemas de concentración o memoria.
- Irritabilidad o cambios de humor.
- Despertares frecuentes durante la noche.
- Sensación de no haber descansado a pesar de dormir suficientes horas.
Estos síntomas pueden tener diferentes causas. Por eso, no es recomendable atribuirlos automáticamente a la edad ni asumir que todos se deben a la apnea del sueño.
Si se repiten con frecuencia, un profesional sanitario puede valorar si es necesario realizar un estudio del sueño.
3. ¿La apnea del sueño puede afectar al corazón?
Sí. La apnea obstructiva del sueño se asocia con diversos problemas cardiovasculares, entre ellos la hipertensión arterial. También se relaciona con un mayor riesgo de determinados trastornos cardíacos y cerebrovasculares.
Cuando la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche, pueden producirse descensos del oxígeno en sangre y cambios en la actividad del sistema nervioso que controla funciones como la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
Con el tiempo, estos episodios pueden representar una carga adicional para el organismo.
El riesgo individual depende de muchos factores, como la gravedad de la apnea, la edad, otras enfermedades y los tratamientos que recibe la persona.
Es importante aclarar que dormir boca arriba no provoca necesariamente una enfermedad cardíaca ni significa que una persona esté en peligro inmediato. El problema es que esta postura puede agravar la apnea en quienes ya presentan el trastorno.
Si existe sospecha de apnea, identificarla y tratarla adecuadamente puede mejorar el descanso y ayudar a controlar sus consecuencias.